Fotografía Oscar Mtz. Molina, Chiapas, 1983

A Yoyi Astudillo Martínez y

Consuelo Ruiz Martínez

 Por su ayuda

Con el tzeltal

 

En aquel pueblo, con sus eternas lloviznas y neblinas, y aquellas noches que extendían sus fríos con el correr de las mañanas y hasta bien entrada la tarde, para mí, lo mejor era ayudar en la tienda, aquello estaba muy por encima de ir a lo de la ordeña de vacas o a otros asuntos que tenían que ver con el rancho de papá. Lo de la tienda era otra cosa. Recuerdo bien que teníamos que estar allí una vez terminada nuestra tarea de la escuela, alrededor de las cinco de la tarde o mejor aún, sábados y domingos a temprana hora, a las ocho de la mañana y siempre, después de haber ido a misa.

Aquello era un hervidero de gente, sobre todo la indiada. Entraban y salían sin cesar y, desde un murmullo como de sentido rezo, la algarabía que iba en aumento hasta convertirse en una parvada de chachalacas para pedir sus compras en tzeltal, xapón (jabón), pom´ (incienso), pack (manta), azacal (azúcar o panela), cantela (veladoras), ch'ajan (hilo), kas (petróleo), tzubil ixim (harina), xuch'ill cantela (parafina), y a lo que no le daban nombre en su dialecto, lo pedían en un español abigarrado; todo llamaba su atención, bueno eran tan brutos que hasta las astillas de ocote para prender sus fogones nos compraban. Y digo lo de brutos porque, el ocote ellos mismos nos lo entregaban en leña, nosotros los troceábamos en astillas, los poníamos al sol para que se secaran pero sobre todo para hacer que escurriera la resina del mismo ocote, después los guardábamos a la sombra, al final aquellas ennegrecidas y pegajosas astillas parecían otra cosa.

Mi papá hacía las cuentas y casi siempre les chingaba unos centavos de por medio. Los indios nada más volteaban de uno a otro lado los ojos. En algún momento cuando papá sentía que era oportuno, así como si nada, sacaba de la trastienda una botella de aguardiente, comiteco del bueno, decía él, aunque fuera vil aguardiente de tercera o cuarta. Casi siempre se servía una copa y decía que era para descansar de toda la friega, enseguida, dejaba la botella y uno o dos vasos pequeños de veladoras que, le servían, como medida para los tragos. Me gustaba ver las ansias con las que, las indias, se apresuraban a guardar sus compras, a pagar rápido y a salir corriendo de la tienda; pero el anzuelo estaba bien puesto, y rara vez fallaba; con los ojos, aquellos indios dejaban ver a mi padre las ganas por un trago, y no había otra cosa más que hacer que llenarles el primer vaso. Tres o cuatro indios enganchados le hacían la jornada a mi padre, y el regocijo a nosotros; mientras las indias se arrinconaban en la espera. Lo que venía entonces era cuadrar las cuentas, al final terminaban pagando más por los tragos que por las compras por las que habían entrado a la tienda. La libreta de las deudas o la esquilmada, allí mismo. Se les quitaban los dineros y la mercancía que, se les había vendido al principio, como pago. A veces nos regateaban una veladora, o algún cuartito de kilo de azúcar.

-Masha wabey yuch burux´nuc ja´te a mamala´lal decía mi padre en tzeltal, a las mujeres, (No dejes que tome trago tu marido) A veces me daba no sé qué, verlas bajar la mirada con tristeza o mejor aún, con indiferencia. 

¡Los indios, ahogados de borrachos! En domingo, el tocadiscos todo el día, dale que te pego con el bolonchon, la raspa, caminos de San Cristóbal, el sapo.

Los miércoles por la tarde era una romería pagando sus deudas, allí mi papá les ponía precio a sus gallinas o a sus cerdos, de cuartito en cuartito se llena el bultito, la cantaleta y la risa de papá recibiendo también, a cuenta de la deuda, los cuartos o las medias arrobas de café. Una vez saldadas las cuentas de la semana previa, volvía a colocar distraídamente sobre el mostrador, la botella de aguardiente y de nuevo, sólo era cosa de esperar a que picara el primero, para volver a sacar la libreta y empezar con otra nueva deuda.

Frontera Y, allá en el sureste de M, funcionaba de esa manera; no hay de otra, me decía mi papá cuando yo ya iba agarrando más juicio.

Algunas tardes que me tocó vivir, el pago era de otro modo y para eso, lo primero que hacía mi papá era corrernos de la tienda, nos mandaba a algún encargo, nos daba monedas para ir a gastarlo, nos regañaba por quita de allá estas pajas y con ese pretexto nos mandaba de regreso a casa; por los alrededores de la tienda el ronroneo de alguna que, se prestaba, para saldar la cuenta. A veces la mujer de tal o cual, o la hija, o la hermana, casi siempre indias, a según con quien hubiera hecho el trato; para mi papá en aquellos asuntos cualquier hoyo era trinchera. Más de una vez las vi salir a escondidas de la trastienda, algunas veces sonriendo, las más, con la cabeza baja. La prosperidad estaba en todo aquello hasta que, aquella ladina, se le atravesó a mi padre.

Recién cumplidos mis quince años, me hice por las tardes el ayudante formal de la tienda y acompañaba horas y horas el tejemaneje de papá. Una de esas tardes apareció Teresa en compañía de uno de sus hermanos. Ella había salido del pueblo algunos años atrás, regresó embarnecida y sobre todo, sin ningún recato en mostrar sus encantos. Vestidos ceñidos a las caderas, blusas con buenos escotes, faldas recortadas por encima de las rodillas. Desde mi rincón veía a mi padre ir con la mirada de uno a otro lado de aquella mujer, sin poder perderla de vista, y lo peor de todo es que nunca pedía fiado, siempre pagaba su mercancía ¡no había modo pues! después comenzó ella con algunas confianzas, tuteaba a mi padre, agradecía las ventas con una discretísima despedida deslizando sus dedos sobre la mano o el antebrazo de mi padre. Luego se atrevió y probó una copa de comiteco, ese sí, del mero bueno, y también vi cómo le guiñaba el ojo. Teresa rondaba los veintitantos años, había estado amancillada con un fulano, mi padre era por lo menos veinticinco años mayor que ella, si no es que más. Después de aquellas confianzas empezaron los hermanos de Teresa a pedir fiado, a regatearle a mi padre, a revender las gallinas y los cerdos con los que los indios pagaban. Hasta que una tarde mi padre me mandó a casa, y por primera ocasión cerró la tienda toda la tarde. Teresa se encerró con él en la trastienda y de allí se vino todo en cascada. Enfermó mi madre y por un descuido falleció al poco; los hermanos de Teresa se pasaban las tardes entre comiteco y comiteco con mi padre, Teresa empezó a ser la asistente principal de la tienda. De allí las borracheras de papá, los gritos y los pleitos con nosotros sus hijos, los insultos que alguna vez dispensé a Teresa y la bofetada de mi padre. En desbandada nos fuimos de casa, yo recién cumplidos los diecisiete años, el mayor de todos.

Frontera Y quedó suspendida en mi memoria, y uno a uno los hermanos nos fuimos desperdigando por doquier, casi todos allende las fronteras del río bravo, sin volvernos a ver.

De las mañas de mi padre lo que se me quedó grabado fue la tenacidad para conseguir las cosas, esa terca manía con la que él, aprovechaba cada ocasión para chingarse a la indiada, así fui yo con el paso de la vida, empecinado en irme chingando a medio mundo con el único fin de conseguir lo que me había propuesto, así subí de escalón en escalón, de puesto en puesto sin miramiento alguno. Un poco haciendo la vista gorda, un poco a vistas abiertamente cínica. Lo del trago eso sí, ni pensarlo. Con el tiempo dejé de lado el apellido de mi padre, y me quedé tan sólo con el  de mi madre. Así fue como, poco a poco llegué a los asuntos de la política hasta ahora que, vuelvo a Frontera Y después de veinte años, de flamante diputado. De mi padre ni las señas quedan, arrumbado en una casucha al fondo de la casa que fue la nuestra, de todo aquel dominio que, fue, suyo. Los hermanos de Teresa dueños y señores del rancho y de todo lo que da ganancias y que fueran nuestras. Teresa la señora de la tienda y de la casa. Cuarentona y aun conservando muy buena presencia. Las caderas se ven firmes y estrechas, las nalgas redondeadas cuando veo que camina de uno a otro lado, un poco nerviosa. Los pechos con el escote que las deja al descubierto. Las pantorrillas y los muslos modelados en aquellos ajustados pantalones; espigada y delgada como en sus eternos años mozos. Al verla, imagino porqué la locura de mi padre y aquellas ansiedades de hombre corriendo sus cincuentas.

De mañas a mañas a ver quién resulta el peor o el mejor, según se vea. Así púes, vistas bien las cosas al final la política deja, y deja bastante bien y pienso que, la política, es en estos asuntos de lo mejor para dejar en claro quién es el que manda. Los amañes que uno tiene que decidir y hacer; lo de mi padre y su asistencia es lo que menos me preocupa, ya se hará cargo de él el municipio, al fin y al cabo esos son los acuerdos de ahora. A los hermanos de Teresa no fue nada difícil fincarles delitos de drogas y abigeo, lo de desaparecerlos fue un favorcito extra por parte del comandante. Y se agradece por supuesto.

Lo de la tienda, lo la casa y lo de Teresa fue más bien un arreglo entre nosotros, entre ella y yo. Aunque a decir verdad lo de Teresa era una espina clavada en el calcañal, de esas espinas que, joden un día, y siguen jodiendo el resto de la vida y porque sólo dios sabe lo de las locuras que viví a mis dieciséis años cuando la veía llegar a la tienda, cuando se movía de uno a otro lado mostrando las piernas, engolosinando mi mirada y mis fantasías con aquellos escotes y aquellos pechos de hembra en celo, la sonoridad de su voz, las inquietas miradas y la sonrisa que, alguna vez al verla salir de la trastienda después de haber estado con mi padre, me echó en plena cara. Pero sobre todo aquellas palabras con la que me despedía una y otra vez con cierta burla aunque, no del todo, ajenas de verdad.

-A ver qué día te animas, decía Teresa mientras se iba alejando de mí, entre risa y risa.

Maliyayotic stiin yakuch'inat, (*) respondía yo en tzeltal.

 

©2019 By Oscar Mtz. Molina       

 

(*) Vas a ver que te voy a chingar  

Visitas: 92

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Creatividad Internacional para añadir comentarios!

Participar en Creatividad Internacional

Comentario por Oscar Martínez Molina el octubre 18, 2019 a las 5:06pm

Lo de la tienda, lo la casa y lo de Teresa fue más bien un arreglo entre nosotros, entre ella y yo

Comentario por Oscar Martínez Molina el octubre 17, 2019 a las 8:27am

Llueve,

ha estado lloviendo toda la noche,

Seguramente la abue matará una gallina,

Habrá caldo caliente 

La lluvia será menos fría. 

No importa que, la lluvia, siga 

Comentario por Ismael Lorenzo el octubre 16, 2019 a las 5:41pm

Siempre genial, mañana lo pongo por Face

Libros — Editores

E-mail: 

creatividadinternacional@gmail.com

_______________

Creatividad Internacional’, es una red abierta, donde no se tiene que registrar para ver su información y colaboraciones, hay +6,000 Foros de Discusiones sobre grandes escritores y cineastas; actualización diaria de noticias literarias y cinematográficas y +17,000 blogs con creaciones literarias de gran talento. 

Un espacio para exponer creaciones y opiniones a críticos, editores y productores.  Los invitamos a participar.

Ismael Lorenzo, Director, Creatividad Internacional

Alina Galliano R.I.P. Jorge Dominguez, Alonso de Molina,  José Ignacio Velasco, Lissette Rivas Ambrosio, Gloria Züñiga, Fabio Pabón.

Subdirectores

________________

'Creatividad Internacional' no se hace responsable por los contenidos publicados por sus miembros.

________________

PROGRAMACION RADIAL DE 'CREATIVIDAD INTERNACIONAL'

ENTREVISTAS, CINE Y LIBROS,  CONVERSATORIOS  

234 Programas  y +37,000 vistas en Youtube.  Retransmitidos por Radio Satelitevision

_______________

El silencio de los 12

Ismael Lorenzo

El silencio de los 12', narra las historias, en sus propias voces, de mujeres agredidas sexualmente, sus consecuencias y secuelas de estos abusos. Desde el Líbano hasta España, desde Francia hasta Italia.  Desde una niña de 12 años violada por una escuadra de Marines en el Líbano hasta jóvenes abusadas por profesores en la Sorbone. Una historia que no tiene fin. Un libro que debe leerse por su tema que nunca termina y que muchos prefieren ignorar. 

EL SILENCIO DE LOS 12

_______________

Felipito busca novia

Ismael Lorenzo

 'Felipito busca novia' es una secuela de 'Soy Felipito', Y en esta secuela 'Felipito busca novia', participa en una investigación científica, junto con su papá, de unas misteriosas inflamaciones. Un libro lleno de humor sobre una realidad actual.' 

FELIPITO BUSCA NOVIA

_______________

PREMIO LITERARIO 'REINALDO ARENAS, DE CREATIVIDAD INTERNACIONAL 2019'

 Este año 2019 será para 'Poesía'.

Entrega de los premios: Sábado  7 de diciembre, 2019, en conmemoración del XXIX Aniversario de la muerte de Reinaldo Arenas.

PREMIO REINALDO ARENAS

________________

I PREMIO CASA AZUL DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL “CONSUELO SUNCÍN DE SAINT-EXUPÉRY”

Se lanza la primera edición del Premio CASA AZUL de Literatura Infantil y Juvenil

El Premio nace con la necesidad de fomentar la promoción de la lectura, buscamos fortalecer la campaña.  “Te Invito a leer” que tiene como principal objetivoestimular el gusto por la lectura en los niños y jóvenes

I PREMIO CASA AZUL DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

_______________

'Prohibido Arrojar Las Butacas al Escenario'

 Francisco Sanz Navarro

Durante los años de la posguerra española, muchas compañías de teatro no tuvieron otro remedio que actuar en teatros portátiles sin la ayuda de ningún estamento o promotor, y este es el tema que nos ocupa... No muy conocidos para los que no vivimos aquella, pero muy interesante

PROHIBIDO ARROJAR BUTACAS AL ESCENARIO

_______________

Saga

Carlos Rubio

Como obra subversiva que es ataca con destreza los cánones establecidos a la vez que seduce a sus lectores con las juguetonas y magistrales versiones de una misma e inolvidable aventura.  Saga no es un texto arisco ni hermético, sino una narración sensual que induce a sus lectores a participar en un estimulante juego mental

SAGA

________________

El perro azul

Ale Marrero

El libro contiene historias muy tiernas como “Noemí y la paloma” o "El Perro Azul”; donde el autor nos lleva al mundo interior de los seres humanos, viaje del cual regresamos fortalecidos y transformados.

EL PERRO AZUL

________________

Contamos con un grupo de profesionales entre editores, diseñadores, correctores, traductores.

Escríbenos a: casazulediciones@gmail.com
____________

Contra Todos los inviernos

Adela Soto Alvarez

Este es un nuevo poemario de la escritora cubanoamericana Adela Soto Álvarez, esta vez con una temática intimista muchísimo mas fuerte que a la que nos tiene acostumbrado.  Podría decirse que un desdoblamiento a puro grito, sin recovecos ni complejos lingüísticos, mucho menos contextuales. 

CONTRA TODOS LOS INVIERNOS

'Creatividad Internacional', red de Literatura y Cine, un espacio para exponer creaciones y opiniones a críticos, editores y productores.

© 2019   Creado por Creatividad Internacional.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio

VISITAS DESDE MARZO 5/09: